Nuevos enfoques teórico-metodológicos: retos y desafíos en el área de la comunicación Por Jorge Luis Peñaloza Ortega
(
jorgeluispenaloza@yahoo.es)
“El aleteo de una mariposa en China, puede
producir un tornado en el Caribe”.
Marzal (2008)
I.-La triangulación metodológica, camino para estudiar la comunicación
Para iniciar nuestra participación en este importante foro, podemos decir desde un principio que la doctora Migdalia Pineda de Alcázar nos entrega en el capítulo III de su texto las Ciencias de la Comunicación a la Luz del Siglo XXI, importantes aportes en el debate que ha centrado la discusión sobre la relación existente tecnología/ sociedad y tecnología/comunicación.
Creemos, incluso, que en el documento la autora da respuestas, no verdades absolutas, a esta discusión que ya la hemos vivido en el desarrollo de nuestras clases. Critica, por ejemplo, que se haya planteado una especie de dualismo para dividir a la tecnología de la sociedad, “cuando realmente las tecnologías son partes constitutivas de lo social, al ser resultado de un proceso de producción humana en un contexto histórico determinado”
Empero, antes de ahondar en el que será, sin duda, tema para controvertir en este foro virtual, es también importante que observemos en similar orden, cómo Pineda de Alcázar asume las explicaciones del tema La heterogeneidad teórico-metodológica como desafío del pensamiento transdisciplinario en las Ciencias de la Comunicación.
Hay un primer tema que explica la autora, y tiene que ver con la llamada convergencia metodológica, como respuesta a la falta de metodologías integradas en el estudio de la comunicación, que puedan convocar con éxito técnicas cuantitativas y cualitativas. Cita a Pablo Forni, quien en la década del 60 ya se refería a la triangulación, o la aplicación de métodos múltiples en la investigación social. Guillermo Cantor, (2002) de la Universidad Nacional del Rosario en Argentina, se refiere al concepto de triangulación como la posibilidad de adquirir un conocimiento más amplio y profundo del objeto de análisis.
Tal como señala por su parte el docente Pablo D. Rodríguez Bilella, (1999) investigador de la Universidad Nacional de San Juan. Rivadavia, Argentina, la metodología de la triangulación es en esencia un multiabordaje que el investigador hace de la realidad.
II.-El funcionamiento de los sistemas organizacionales y gerenciales
Es bien interesante analizar con más detalles a los autores citados por la doctora Migdalia Pineda, en este mismo orden al biólogo Ludwing Von Bertalanffy. Primero digamos que el autor en referencia definió el sistema como el complejo de componentes interactivos, conceptos característicos de unidades organizadas como interacción, suma, mecanización, centralización, competencia, finalidad,…y su aplicación a fenómenos concretos .
La investigadora cubana Mg. Livia M Reyez Ramírez sostiene que el sistema es el conjunto de elementos dinámicamente interrelacionados que tienen un propósito determinado. De esta definición se desprende una implicación básica; la influencia mutua entre sus componentes, es decir, que los cambios experimentados en cualquiera de sus elementos repercuten y afectan invariablemente al resto, para modificar en parte o en todo al propio sistema.
El aporte de Pineda en este aspecto reside en reafirmar las ventajas de aplicar las distintas teorías sistémicas al campo de las organizaciones sociales, empresariales y comunicacionales. “…el enfoque sistémicos es medular porque permite regular la variedad generada en las organizaciones complejas a modo de conducir más a la integración que a la desintegración”, dice en su investigación la autora, expresando así su estrategia metodológica sustentada en la teoría crítica.
Aquí cabe precisar la aplicación del concepto sistemas abiertos que como dice Pineda han permitido abordar el problema del funcionamiento de los sistemas organizacionales y gerenciales con una visión más tolerante que admite la coexistencia de fuerzas antagónicas que se requieren para retroalimentarse unas con otras. (pag.122)
En una visión más moderna, Niklas Luhmann aporta su teoría que considera a la sociedad como un sistema abierto que comprende no sólo los procesos evolutivos del hombre sino su proyecto de futuro, como un sistema dinámico pleno de significaciones dialógicas pero acompañado de un desarrollo tecnológico que si bien presenta peligros para la especie humana, también contiene la esperanza y el futuro de la misma, dice Pineda citando a De Oliveira ( 1992).
Por otra parte, encontramos también una crítica de la autora por el apego del enfoque sistémico a las teorías gerenciales y de control y regulación de los sistemas administrativos, que pese a considerarse “disciplinas científicas tienen propósitos comerciales y políticos determinados y aparecen estrechamente vinculados al positivismo lógico en el campo científico”.
Para terminar este apartado, podemos tomar nota sobre la importancia del enfoque sistémico, expresado por Pineda en reiteradas oportunidades, con un concepto de Marzal (2008) muy apropiado en este contexto: Los sistemas abiertos tienen finalidad en sí mismos y está interrelacionados con el resto de los sistemas de su entorno, de forma que un cambio en un sistema produce una cadena de cambios a través de sus relaciones directas e indirectamente a través de los sistemas fuera de su entorno.
III.- La neurociencia y las ciencias cognitivas
Ahora, continuaremos con nuestro análisis y para ello plantearemos un tema bien complejo, pero muy interesante, y es el que se refiere a los aportes que hacen la neurociencia y las ciencias cognitivas cuando estudian del tema de la Inteligencia Artificial a las Ciencias de la Comunicación.
Moriello (2005) nos entrega un concepto que nos ayudará a comprender mejor este tema. La cognición se entiende hoy como una función de supervivencia que sirve para organizar el mundo experiencial del sujeto según sus propósitos, no para describir una realidad externa objetiva. Este nuevo paradigma científico ha dado origen a una Ciencia Cognitiva “corporizada” y a una “Nueva Inteligencia Artificial”.
Pineda cita a Francisco Varela, un neurobiólogo chileno ya fallecido, quien estudió durante treinta años las características de la vida, las bases biológicas del conocimiento y el lenguaje, y realizó aportes a la comprensión de la epilepsia. Además, se internó en la frontera de la neurociencia y la sicología cognitiva.
Uno de los apartes es el que se refiere a las ciencias y tecnologías de la cognición (CTC), que de acuerdo con Varela, constituyen la revolución conceptual de la física atómica para ejercer un impacto de largo plazo en todos los niveles de la sociedad. Las tecnologías de la información es sólo el aspecto más visible del vasto conjunto de las investigaciones emprendidas en este campo, cuyos principales intereses se orientan hacia el conocimiento, la información y la comunicación.
La autora hace una reseña histórica de lo que ha sido un objetivo de las CTC: producir un computador capaz de comprender el lenguaje humano. Menciona las siguientes etapas.
1) La de la fundamentación del paradigma cibernético, conocida también como orientación epistemológica. (1943 a 1956). Juan Calvi, de la Universidad del Rosario, Argentina, califica esta primera época como de enriquecedores encuentros (con J. von Newman, N. Wiener, A. Turing, principalmente) donde surgen los primeros planteamientos que marcarían todo el desarrollo posterior de las Ciencias y Tecnologías Cognitivas (CTC), y en donde aparecen las hipótesis más fuertes sobre cuestiones como "que es la inteligencia humana" o "cómo funciona la mente". Todas las conceptualizaciones sobre estos temas y las formulaciones de modelos acerca del "cómo pensamos" se proyectaron hacia la conformación de esa tecnología particular como lo es la Inteligencia Artificial (IA) y cuya materialización más cercana la vemos hoy en nuestros ordenadores, expresa Calvi.
Pero Calvi agrega otro aspecto muy interesante en su ensayo titulado: Del paradigma cibernético al conexionismo: algunos desplazamientos conceptuales en torno a la idea de inteligencia. Si bien la intención manifiesta del movimiento cibernético era la de constituir una "ciencia de la mente" como bien señala F. Varela, por otro lado su objetivo proyectual puede llegar a inscribirse en aquella vieja tradición filosófico- científica cuyo deseo fue crear "una mente mecánica".
2) Pineda plantea una segunda etapa, que es la constitución del paradigma cognitivista moderno. (1956-1980). La autora cita a Herbert Simon, Noam Chomsky y Marvin Minsky, que se acercan a lo que habíamos planteado con Calvi, cuando señalan que la inteligencia se parecía tanto a un computador que la cognición entonces era definida como la computación de representaciones simbólicas, con lo cual se homologa a la actividad simbólica que realiza la mente humana con la actividad lógica de las máquinas.
“Como el objetivo del cognitivismo es lograr producir una computadora lo más similar al cerebro humano, esta corriente ha recurrido a la neurobiología para abordar el estudio del cerebro, su capacidad de procesamiento de información y
de reaccionar selectivamente ante ciertas características del medio ambiente”, expresa Pineda (pag.130).
3) En esta tercera etapa se destacan las investigaciones de los biólogos chilenos Francisco Varela y Humberto Maturana. Un aspecto para tener en cuenta: La propuesta de Varela expresada a través del concepto “interconexiones masivas”, que cuestiona el cognitivismo simbólico y que explica “como las conexiones entre las neuronas cambian constantemente como producto de la experiencia y no están prefijadas de manera rígida en la mente humana, la cual posee una capacidad auto-organizativa pero que no es propia de la lógica, sino que funciona por reglas de procesamiento no secuencial, ni lineal, sino paralelas, múltiples, dispersas y globales”, subraya la autora de este documento.
“La hipótesis cognitivista implicaba una forma de cognición secuencial y localizada. Sin embargo, estos planteamientos no concuerdan con los resultados más recientes de las investigaciones neurocientíficas, en que son más aceptados modelos cerebrales en que las operaciones son distribuidas y se generan a partir de interconexiones masivas que cambian producto de la experiencia. Sin embargo, las redes neurales tienen propiedades formales casi desconocidas, pues aunque no obstante imiten procedimientos neuronales, no necesariamente se corresponden con un estricto nivel empírico adecuado. Muchos de estos trabajos han sido criticados por su implausibilidad biológica. Debido a estas discrepancias, y al rescate de ideas sobre sistemas auto organizados que estuvieron presentes en la etapa formacional de esta rama de la psicología, pero que fueron ocultados por la hipótesis cognitivista, surge la necesidad de una nueva conceptualización de la mente humana.” (Tomado de Wikipedia)
4) Pero ante ese cúmulo de preguntas y en busca de respuestas, la autora presenta una cuarta etapa en la que explica cómo el conexionismo investiga el funcionamiento del cerebro ante el sentido común, vinculados más al lenguaje humano, a su contexto histórico que al lenguaje computacional o de representación mecánica de la realidad, predefinidos en el programa de la computadora.
“En 1943 McCulloch y Pitts, propusieron la lógica como la disciplina adecuada para comprender el cerebro y la actividad mental, vio el cerebro como el dispositivo que encarna principios lógicos en sus elementos componentes o neuronas, las cuales eran vistas como dispositivos tipo umbral que podían ser activo o inactivo, pudiendo conectarse unas a otras y mediante sus interconexiones llevar a cabo las funciones de operaciones lógicas de manera tal que el cerebro entero puede considerarse como una máquina deductiva”. (Ciencias cognitivas, 2005. Información en http://cienciascognitivas.blogspot.com/2005_03_01_archive.html)
Pineda cita al científico angloestadounidense Gregory Bateson, quien destaca la importancia del contexto en los patrones y la forma de la comunicación, y a Paul Watzlawick, el investigador austriaco que habló de la existencia de cinco axiomas en su teoría de la comunicación humana. Se consideran axiomas porque su cumplimiento es indefectible; en otros términos, reflejan condiciones de hecho en la comunicación humana, que nunca se hallan ausentes. En otras palabras: el cumplimiento de estos axiomas no puede, por lógica, no verificarse (wikipedia).
La importancia de estos dos investigadores ya fallecidos, es la crítica que le hacen al ingeniero y matemático norteamericano Claude Shanon, considerado el padre de la teoría de la información, al plantear que la comunicación debe ser parte de las ciencias humanas y no de las ciencias matemáticas.
En este apartado del texto de Pineda, es cuando nos ponemos a cavilar y un buen ejemplo de lo que plantea la investigadora venezolana lo podemos hallar en el film basado en la historia de Isaac Asimov, El Hombre Bicentenario. Como sabemos, narra la historia de un robot que es comprado en el año 2005 por una familia. Un robot magnífico que combina sus capacidades programadas con un brillo inaudito de sentimientos humanos. Andrew, que así se llama el robot, pronto se gana a todos los miembros de la familia mientras desarrolla simultáneamente sus enormes capacidades de robot y sus sentimientos cuasi humanos. Una de sus ventajas como robot es la de no envejecer, por lo que la película transcurre en un período de 200 años.
“Las tendencias de las investigaciones en este campo (el aporte de la neurociencia a la comunicación social) se dirigen hacia la obtención de unas tecnologías de la información y la comunicación, cuya interfase para el contacto con el hombre sea lo más cercano, no solo a su mente sino a su cuerpo biológico. Esa nueva realidad plantea a las ciencias de la comunicación otros interrogantes vinculadas con las consecuencias que las posibles inter -relaciones hombre/máquina y hombre/máquina/hombre podrían tener en la naturaleza de los procesos de comunicación e información de este siglo y en los modos de comunicación con los otros”, expresa Pineda en este documento que pareciera dar una respuesta científica a una historia que hoy la llamamos de ciencia ficción como la de Asimos.
Así, pues, podemos ver como la neurociencia aborda todos les escenarios en los que se desenvuelve el hombre: la neurotecnología , neuroanatomía, neurofisiología, neurología, neuropsicología, psicofarmacología , neurolingüística, neurociencia computarizada , neuroeconomía , neurodesarrollo, neurociencia cognitiva y neurociencia aplicada.
En ese mismo orden de ideas, es importante resaltar aportes puntuales como el que hace la neurociencia a partir de la telemática que estudia la humanidad como un todo. El tema de las redes inteligentes, comprendidas en el concepto de tecnologías emergentes. Beckett y otros (2000); Terceiro (1996) y Sodré (2001), plantean que el nuevo sujeto, conocido también como nuevo bios u homo digitalis, probablemente articule su participación en la vida ciudadana, académica y personal a partir de las tecnointeracciones, para lo cual debe generar otras estructuras de aproximación al mundo, diferentes a las utilizadas en las interacciones cara a cara o mediadas por instrumentos tradicionales de comunicación. Lo que se requiere son nuevos mapas de pensamiento y de acción, más aun de tecnointeracción, para desenvolverse con efectividad en la cibersociedad. Pirela (2006).
La investigadora Migdalia Pineda se refiere también a la inteligencia artificial, y comenta sobre los avances más recientes. Perfila a la IA como parte fundamental en el conocimiento y desarrollo del ser, y advierte sobre las posibilidades que permiten actualmente que la computadora simule el funcionamiento de las neuronas biológicas, y puedan establecer rasgos o características especiales como ocurre en la naturaleza.
IV.- Latinoamérica y los retos en la investigación en comunicación
En su escrito, Pineda (pag.135) expresa su inquietud por lo que cree se avecina, pues tras los aportes de la neurociencia, la psicología cognitiva, la inteligencia artificial y las redes telemáticas que están ya planteando un nuevo paradigma de lo fluido, que se opone al paradigma de la mecánica y la linealidad, podría estar gestándose el resurgimiento de enfoques y nuevas ideologías sistémicas que se encaminen a desmontar las interacciones, movilidades, la circularidad y la continua renovación de los elementos de un sistema que deje a un lado lo que ya se considera el sistema marco y que otorgue a la ciencia y a la tecnología una autonomía y determinismo máximo que no tiene.
Para reafirmar lo aquí expuesto, Mattelart, citado por Cerezo (2001) afirma que «con cada generación técnica se reaviva el discurso salvítico sobre la promesa de concordia universal, democracia centralizada, justicia social y prosperidad general. Cada vez, también, se comprobará la amnesia respecto de la tecnología anterior».
Ya para concluir, Pineda hace referencia al papel que han jugado los investigadores latinoamericanos, destacando que cada vez más les llama la atención estudiar la realidad comunicacional, sin temores a enfoques empíricos ni a visiones críticas y menciona a Raúl Fuentes, Enrique Sánchez, José Carlos Lozano, entre otros. Por ello, dice, que en el campo de la comunicación hacen falta, además de concepciones epistemológicas y teorías propias, la investigación empírica sobre problemas concretos de la comunicación. Pero también hace un llamado de atención ante la falta de preparación teórico-metodológica de los investigadores.
S e trata, sin duda, de un texto que ha debido generar amplios debates desde sus primeras ediciones, ante la rigurosa y fundamentada postura de la Doctora Migdalia Pineda de Alcázar.